Saga para + 18

Iris púrpura es el cuarto libro de la saga Los Craig. Para comprender la historia y conocer los personajes es necesario partir de la lectura de Los ojos de Douglas Craig.

La saga es de género romántico paranormal. El blog contiene escenas de sexo y lenguaje adulto.

Si deseas comunicarte conmigo por dudas o pedido de archivos escribe a mi mail. Lou.


sábado, 3 de diciembre de 2016

¡Hola mis soles!
En este capi traté de que no faltara nada aunque se ha hecho largo y algunas cositas que desearán leer no entraron. Por ejemplo Liz y Lenya en soledad por fin y juntos como vampiros. Créanme que debía contarles otros detalles antes así que los dejo con "Leyendas" segunda parte.
Un besazo y gracias por comentar.



Capítulo 13.
Leyendas. (Segunda parte.)

Liz.


Al llegar a la costa corriendo a toda velocidad, me detuve sobre el acantilado. El aire había rozado mi rostro en la veloz carrera y confieso que por poco me llevé dos cipreses por delante. Hubiera sido mi primer papelón, además de estar vestida con mi pijama de satén rojo. Demasiado para mi salida improvisada pero no podía esperar. En mi oído unas voces me llamaban por el nombre incitándome que fuera al encuentro del mar.

“Ven Liz, es urgente, ven a la costa”.

No sabía de dónde nacía esa orientación perfecta a medida que corría y esquivaba árboles del bosque. Sin embargo, el aroma a sal era como un imán del cual no podía resistirme. Me detuve tres veces. La primera, para escuchar el roce de los arbustos tras de mí, no muy lejos… Anouk… Ella seguramente tenía la importante misión de no perder de vista a la hembra de Lenya Craig.

Sonreí.

Pues no se la iba a hacer fácil por más veloz que fuera.

La segunda, para decidir uno de los sentidos del sendero. A la izquierda un cartel indicaba, “PLAYA A MEDIO KILÓMETRO”. A la derecha, PELIGRO ACANTILADOS.”

Me decidí por la derecha y continué corriendo todo los que daban mis piernas.

La tercera vez que me detuve, fue para pensar en él… Lenya… Sé que lo había dejado preocupado pero al menos no había escapado para cazar como Bianca… Bueno… Eso no lo sabía. Si se presentaba la oportunidad… Madre mía… ¿Qué haría?

Observé el mar a mis pies. La noche invernal olía a resina y a salitre. No nevaba. La vista panorámica debía ser un espectáculo a la luz del día, sin embargo debía conformarme con la visión de un mar profundo y oscuro despuntado con líneas blancas de espuma. El sonido… El sonido sí era una de las cosas más bellas. El chocar de las olas contra las rocas, el susurro de la marea que se unía con el cielo en el horizonte en una línea imposible de descifrar, ni aun con mi flamante vista de vampiro. Ese sonido debía ser el más hermoso que podrían escuchar mis oídos. No, miento. El más hermoso sonido es aquel que dejaba escapar de sus labios Lenya cuando llegaba al éxtasis. Contra ello no había comparación.

Salté entre las rocas descendiendo con cuidado. No era un súper héroe tampoco y todos mis dones tendría que incorporarlos con paciencia y de a poco. Por lo pronto, algo o alguien me llamaba desde las costas. ¿Qué querrían? ¿Quiénes eran?

Caminé descalza esquivando puntas y grietas filosas. A un metro una gran roca sobresalía del mar. Parecía ser un banco de arena. Me senté a esperar. Remangué mi pantalón pijama y metí los pies en el agua. ¿Y ahora qué?

La aurora boreal dibujaba rostros distorsionados como el mejor cuadro surrealista. A una distancia un buque de gran calado, de luces brillantes, navegaba mar adentro. Al parecer se alejaba del puerto de Kirkenes. A medio kilómetro un faro construido en piedra iluminaba buena parte de la zona, y su luz intermitente guiaría pescadores audaces que habrían decidido echarse al mar.

El contacto del agua en mi piel fue como darme una inyección de vida. Como si el mar fuera parte de mi existencia. Quizás en parte lo sería. Pensar que viviendo en Drobak jamás hubiera imaginado que mis días y noches se convertirían en algo soñado. Nunca me atreví a soñar tanto, aunque era muy imaginativa.

Mi rostro giró hacia la izquierda… Parecía ser un pueblo muy cercano a la costa. Algunas luces de las casas se veían perfectas, otras entre los árboles parecían esconderse de la inmensidad del océano. La reserva…

Cerré los ojos y algo similar a la angustia apretó mi corazón…Amigo… No quieres verme… Perdón… Nunca quise hacerte daño… ¿Qué dirás cuando me veas? ¿Querrás verme alguna vez?
De pronto, afiné mi oído… ¿Alguien nadaba cerca de mí?

Una ola bañó mis rodillas y por instinto encogí mis piernas quitándolas de agua.

La risa cristalina y divertida  me sorprendió.

-Perdón, perdón, no he querido asustarte.

Una mujer emergió del agua hasta sus hombros. La luz del faro permitía ver su rostro con bastante claridad. Tenía ojos brillantes y cabello castaño o rojizo, no supe distinguir. Sus delgados brazos se apoyaron en una roca muy cerca de mí y sonrió.

Abrí la boca para emitir palabra pero me ganó de mano.

-Mi nombre es Asradi, eres Liz, ¿verdad?

Asentí con la cabeza.




-Te hemos estado esperando mucho tiempo aunque no sabíamos quien eras. Esperábamos a la reina del mar.

Balbucee.

-¿Y quién eres tú? ¿Quiénes me esperaban?
-Ya te lo dije, me llamo Asradi.
-¿Eres una sirena?
-Mmm… Algo así. Las sirenas tienen cola de pez según los humanos, yo no los tengo. ¿Lo ves?

Alzó su pierna estilizada fuera del agua y movió los dedos de los pies.

-Ah… ¡Qué bien!




-Buenas noches, Liz –la voz me llegó desde la izquierda. Apoyada con un brazo en una roca una mujer de cabellos claros sonrió.
-Oh, eres Vepar. La misma que me guió en ese extraño lugar.
-Así es, querida. Buena memoria. Ese extraño lugar que dices es una etapa intermedia donde los vampiros permanecen, los que aún no han alcanzado la energía luminosa. Tengo el don de poder comunicarme con el mensajero de la muerte.
-Como mi prima Bianca.
-¿Tienes una prima? –preguntó Asradi?
-Sí, también tengo una hermana, Marin. Tenía dos. Pero una falleció, fue asesinada por los lobos.
-¡Pobrecita! -dijeron a dúo.
-¿Estaré soñando? ¿Ustedes están aquí?
-¿Quieres que te pellizque?
-¡Asradi, pórtate bien! –ordenó Vepar.

Reí.

-¿Son muchas ustedes? Digo… ¿Hay muchas sirenas?
-Somos cuarenta y ocho, éramos centenas –contestó Vepar.
-¿Desaparecieron?
-Arpones, motores de barcos, contaminación, tristeza. Todas causas que pueden matarnos.
-Lo siento.

El movimiento del agua cambió nuevamente y miré hacia mis costados. Noté que no éramos las únicas, varias cabezas sobresalían del agua y sus ojos me miraban curiosos.

-¡Holaa! –saludé.

Algunas sonrieron otras se sumergieron con rapidez.

-Dales tiempo –dijo Vepar sentándose junto a mí-. Tenerte entre nosotras es nuevo.
-Estoy feliz. Nunca creí que podría llegar a cumplir mi sueño de ser una vampiresa.

Vepar sonrió.

-Lo imagino.
-Andaaa cuéntanos de ti, queremos saber –rogó Asradi.
-No mientas, tú quieres saber. Eres una curiosa –protestó una sirena nueva de cabello renegrido, nadando hasta llegar a mi lado.
-Calla Splash, te mueres por saber igual que yo.

Reí.

-¿Se pelean mucho entre ustedes?
-Claro querida, como todo grupo diverso y de tantos integrantes –explicó Vepar-. Ahora cuéntanos de ti. Lorelei te vio venir, pero sólo sabíamos que una nueva vampiresa sería la privilegiada de ser convertida bajo el poder de Neptuno. Por eso te llamamos “reina del mar”.
-No mientas Vepar, la llamamos así por su don. ¿Ya sabes el don especial?
-No la apabulles Splash, tenemos tiempo.
-Aguarden, ¿qué don?

Vepar rodó los ojos.

-Tarde o temprano debe saberlo –se defendió Splash.
-Primero nos debe conocer. Por lo menos quienes estaremos en contacto con ella –me miró e indicó-. Mi nombre es Vepar y ya sabes mi don, soy equilibrada, muy pensante, y en absoluto arrebatada. No me enojo con facilidad.
-Te has enojado cuando echaste a Valquir de tu cueva –rio Asradi.
-¿Quién es Valquir? –pregunté risueña.

La sirena frunció el entrecejo.

-Un ex novio. No vale la pena recordarlo.
-Como todos los machos, no valen la pena recordarlos –contestó una sirena morena acercándose al grupo.
-Ay Mily, ¡qué exagerada eres! –rio Asradi.
-Bien, ella es Asradi, ¿quieres presentarte tú misma?
-¡Claro que sí!
-No la dejes Vepar, le contará sólo sus virtudes –protestó Splash.
-¡Calla! No tengo defectos. Es por eso –sonrió pestañeando.
-¡Sí, eres vanidosa y muy curiosa!
-Silencio, liaremos a la joven. Vamos Asradi, di quien eres.
-Mi nombre proviene de una leyenda Vikinga, mis padres lo eligieron porque sabían que yo sería especial.
-¡Especialmente curiosa!
-¡Calla Splash! Déjala hablar o estaremos aquí toda la noche –protestó Mily.

Asradi cogió impulso y se sentó a mi lado.

-Tengo doscientos setenta y cinco años. Sé nadar muy rápido y tengo el don de la intuición. Puedo saber dónde está el peligro antes que este aceche. Pero no veo el futuro. Ese don le pertenece a Lorelei.
-¿Y dónde está Lorelei? –pregunté.
-Allí –señaló.

Una sirena permanecía sentada en las rocas alejada del grupo. Sus cabellos eran claros y con bucles que caían hasta la cintura. Me miró sin sonreír.




-No te dirá palabra –acotó Vepar-. A Lorelei la salvamos de unos pescadores que lograron atraparla. Nació en las costas de Aarhus, Dinamarca. Quizás con el tiempo coja confianza. No habla con nadie.
-Ah… ¿Y los pescadores? Conocen el secreto, ¿no es peligroso?
-Querida, nadie subsistió a la masacre. Todos murieron gracias a nuestros colmillos.
-¿Tienen colmillos?
-Por supuesto, crecen al sentir el peligro o la furia.
-Los míos crecen cuando huelo sangre –sonreí.

Vepar también sonrió.

-Estás orgullosa de ser lo que eres, ¿no es así?
-Si, como él. Mi amado Lenya Craig.
-¿Los Craig? ¿Es cierto todo lo que se cuenta de ellos? ¿Es verdad que el líder murió? –preguntó Mily.
-Sí, Adrien Craig nos dejó. Pero están sus hijos igual de nobles y sabios. Uno de ellos es mi novio.
-¡Siii! ¡Eso está muy bien! –las sirenas aplaudieron festejando.

Reí.

-Cuenta de tu novio, anda. ¿Es guapo? –indagó Asradi.
-Mucho.
-¡Qué va a decir ella si es su novio! Pues que es guapo, aunque sea un adefesio –aseguró Splash.
-Nooo, es verdad –reí-. A ver… ¿Saben cantar para atraer pescadores? –pregunté.

Todos me miraron sin pestañear.

-¿Cantar dices? ¡Qué no se te ocurra, cantamos muy mal!

Reí.

-Bueno, eso dicen los humanos de ustedes.
-Querida, no necesitamos cantar para asesinarlos –dijo Vepar.
-Por suerte, ¿se imaginan a Asradi cantando? –rio Mily.
-¡Tonta! Vamos Liz, cuenta de tu novio, ¿dónde lo has conocido?
-En la mansión de los Craig, por estas fechas, diciembre. Era Navidad.
-¡Qué romántico!
-¿Y te dijo que eras bella?
-No, en realidad, nos fue muy mal al principio. Nos odiábamos.
-¡Me gusta! Como Blue y Suu. Ellos no se podían ver. Ahora tendrán un bebé.
-¿En serio?
-Sí pero están muy escondidos. Tienen miedo que el crío nazca y lo descubran los humanos.
-Eso no puede ocurrir –dije angustiada-. ¿Cómo puede evitarse?
-Tu don nos ayudaría, Liz –murmuró Asradi,
-¡Ves que eres boca suelta! -protestó Splash.
-Por favor, ¿a qué se refieren con mi don? ¿Qué puedo hacer?

Vepar suspiró.

-Tu don es maravilloso, extraordinario, pero a la vez es una virtud peligrosa y debes usarla con respeto y moderación. Con absoluta sabiduría… Podrás dominar las aguas todo lo que te plazca. Calmar tormenta y desatarlas con sólo un movimiento de tus manos y tu pensamiento. Es decir, los seres que viven en la tierra están a tu merced.
-Entonces, podría detener los Tsunami, salvar vidas.
-¡Qué buena es, Vepar! ¿Has visto? Y tú que dudabas si sería la ideal.

Vepar frunció el ceño a Asradi.

-Te entiendo, es un don muy peligroso en manos de cualquier ambicioso.

Vepar me miró.

-No te creas, no tiene porqué ser ambicioso, la furia cambia los seres, puedes perder el control. ¿Tú me aseguras que siempre mantendrás el equilibrio y la calma ante un hecho que te enoje?
-Por supuesto, sabiendo que puedo causar tanto mal.
-Bueno, lo tomaré como antecedente. El tiempo demostrará si lo logras. En cuanto al Tsunami, lo siento… No puedes estar en el momento justo en cualquier parte del mundo. Sólo dominas aquello que está a tu alcance.
-¡Cuenta de tu novio, Liz!
-¡Asradi, déjala en paz!
-Yo quiero saber cómo ejerzo mi don.
-Ah pues, te enseñaré. Debes hacerlo con cuidado.
-Lo prometo.

Vepar se hundió en el agua y emergió frente a mí.

-Estira tu mano sobre la roca que tienes a tu lado.

Hice lo que me indicaba…

-¿Y ahora?
-Ahora debes fijar la vista en el agua.

Observé las débiles olas que me rodeaban.

-Ahora, debes desear que las olas lleguen hasta la roca, esa que has elegido. La marea no llega hasta allí, pero tú con tu poder hará que llegue. Vamos, inténtalo.

Seguí los pasos lentamente… Aunque nada cambió.

-¡No puedo!
-Tranquila, no desesperes. Llevará su tiempo debes practicar. Inténtalo otra vez.

Pero nada sucedió… La roca elegida seguía tan seca como antes.

-No sé porque no funciona.
-Otra vez, Liz.

El mar continuó en una apacible calma con olas que perdían su fuerza al acercarse a nosotras.

El olor a salitre inundó mi nariz con una mezcla a un aroma extraño, pero atrayente.

Arrugué la nariz.

-Huelo… Huelo otro aroma… Es muy fuerte.
-Es sangre de un ballenato. Lo mataron hace unas horas –informó Splash.
-¿No pudieron hacer nada?
-Llegamos tarde, querida.
-¡Malditos cazadores! –protesté.
-¿Tú ya te has alimentado?
-Asradi, tus ideas son peligrosas –dijo Mily.
-¿Por qué? Es una vampiresa.
-Anda Vepar, ¿por qué no la guías?
-No lo sé. Mily tiene razón, puede ser peligroso.
-Sólo quiero vengar al ballenato, díganme como llego hasta allí.
-Pues nadando –rió Splash.
-¿Puedo nadar tan lejos? ¿Son esas luces que se ven allá? –señalé mar adentro noventa grados a la derecha.
-¿Cómo sabes? –preguntó Asradi.
-Es el único buque que veo.
-¿Vepar? –preguntó Splash insistiendo por una respuesta.
-Mira, probaremos con llegar hasta allí. Veremos cuántos son. ¿Entiendes? No harás nada sin consultarnos.
-Lo prometo.
-Además, debes regresar pronto. Hay alguien que te espera en la cima del acantilado.

Miré hacia donde la sirena señalaba.

-Es mi novio. Lenya Craig. Debe estar preocupado por mí.
-¿Quieres regresar otro día?
-No, quiero vengar al ballenato.
-Tú sed de justicia me apasiona, Liz –sonrió Asradi.
-A mí… me da miedo –susurró Vepar.



Lenya.

Eché a correr siguiendo a Anouk, tras de mí Ron y Numa me seguían de cerca.

Me detuve entre dos pinos.

-¿Dónde se fue esta niña? ¿Es capaz de correr tan rápido?

Ron se acercó.

-Siempre se dijo que era la más veloz de los Gólubev, pero sospecho que también de los Craig.
-¿Y ahora?

La sombra de Anouk se dibujó entre los árboles acercándose a nosotros. Se detuvo a un par de metros y me miró.

-A la playa no ha ido. Está desierta. Debemos ir hacia los acantilados.
-¿Acantilados? Es peligroso para ella, ¿por qué me hace esto?
-Calma –dijo Ron-, Charles explicó algo sobre el mar de Barents y el planeta Neptuno. Debe ser un rito que Liz debe cumplir.
-Vamos, no perdamos tiempo. La encontraremos –murmuré más preocupado que convencido.

Nos dirigimos hacia los acantilados. Una vez allí, Numa y Ron se separaron para buscar a la derecha. Anouk bajó por unas rocas hacia las cuevas donde una vez yo mismo había buscado a Douglas hasta hallarlo herido por los lobos. Corrí a toda velocidad hacia la derecha con la esperanza de que alguno de nosotros la encontrara.

La angustia apretaba mi pecho, si hubiera sido humana no hubiera sentido tanto pánico por ella. Ahora, la dueña de mi corazón podía correr y escapar de mí si lo quisiera… Me detuve en la roca más alta, agitado, impaciente, aterrado…

“Lenya”. Me dije a mi mismo, “ella te ama, te lo dijo, no querrá irse de tu lado jamás, ten paciencia”.

Pero, ¿dónde estaba Liz? ¿Por qué irse sin esperar que la acompañara? Lo que debía hacer, ¿debía hacerlo sola?

Mis ojos dispararon una rápida mirada a lo lejos, a la izquierda… La reserva…

Una punzada de celos me invadió.

¿Podía ser posible que mi amada fuera a encontrarse con él para contarle su nuevo estado inhumano? ¿Podía ser tan importante su amigo que no le importaba dejarme preocupado para reconciliarse con él?

Él siempre él… Lo peor de todo que yo había colaborado para que viviera, así que debía callarme y soportar mi decisión, para mal o para bien, tendría que convivir con ese cariño incondicional que le tenía. Sin embargo yo era su amor, el vampiro por el cual Liz querría vivir eternamente. Era el único que la hacía vibrar entre los brazos. El que con una mirada o una simple aparición, ella se rendía. Sí… Ella tan altanera y prepotente…

Una sombra se movió un kilómetro hacia abajo, entre las rocas que lamía el mar. ¿Era ella?

Agudicé la vista y bajé varios metros hacia el sentido de la aparición…

Sí, era ella…

Respiré profundo hasta que el aire y sal llenaron los pulmones. Estaba sentada con las piernas en el agua. Su cabello largo y rubio danzaba con la brisa. Entonces, ¿era eso que debía hacer? ¿Ir al mar y tener contacto cercano?

Quise llamarla a gritos pero algo me detuvo. Aunque no estaba seguro daba la impresión de que Liz estaba feliz y disfrutaba el momento. Era noche, no distinguía su rostro pero sus gestos corporales me indicaban que estaba en un momento de paz y sosiego.

Me deslicé hasta sentarme en una de las rocas. Si ella volteaba me vería. El latido de mi corazón fue volviendo a la normalidad.

“Liz, amor, ¿por qué no me dejas compartir de cerca estos primeros instantes? Me tienes aquí muriendo de ansiedad por estrecharte en los brazos otra vez”.

La paciencia no era una de mis virtudes, precisamente. Sin embargo hasta eso lograba ella… Que esperara por su decisión, que aguardara como un ser obediente y esclavo.

Fruncí el ceño y me crucé de brazos. ¿Hasta cuándo me tendría aquí?

De pronto me sobresalté… La vi meterse al mar y perderse en esa inmensa oscuridad que a cualquier ser daría inquietud. Jadee buscando aire, queriendo asimilar lo que acababan de contemplar mis ojos. ¿Liz se había metido al mar? Notaba algo alrededor de ella, como si fueran sombras fantasmales. ¿Y ahora qué hacía yo con tanto amor, aguardando como si nada, su próximo paso?

Mierda Liz… Joder contigo…

Una mano se posó en mi hombro. Anouk… No la había escuchado llegar.

-Se ha metido al mar, ¿verdad?

Asentí con la cabeza.

-Tranquilo, si es como cuentan, ella tiene a Neptuno como protector. Nada le pasará.
-No sé si sabe nadar –balbucee. Después la miré desolado-. Cuéntame que más sabes sobre los vampiros convertidos bajo Neptuno.

Ella se sentó a mi lado.

-Sé por Iván, él siempre ha estudiado antropología y teología, sabe muchísimo. Una vez contó a mi padre que parece ser que un vampiro hace miles de años tuvo ese privilegio. Tenía el don de dominar los mares y el primer cataclismo ocurrió por su furia y su inconsciencia. Terminó con la humanidad.
-¿Podrías contarme algo alentador?

Sonrió.

-Iván dice que Neptuno les otorga la virtud de moverse en las aguas con tanta presteza y naturalidad mejor que en la tierra. Es su medio Lenya, no tengas temor.
-¡La necesito! Si ella no está a mi lado es como si mi corazón no funcionara correctamente.

Anouk me miró apenada.

-Ojalá pueda sentir algún día ese amor que sienten Liz y tú.
-Eres joven, ten paciencia, el amor de tu vida llegará un día y te hará feliz. Sin embargo prepárate, porque el amor no sólo te traerá felicidad, también lágrimas y desesperación. De eso se trata también. Es un combo, vienen juntos. Desde ese día, tu vida no te pertenecerá por completo, respirarás gracias a él, verás. Será la razón de tu existencia.
-Entonces, tendremos paciencia tú y yo. En mi caso, para esperar ese gran amor que dices, y tú… para ver salir del mar a la dueña de tu vida.


Drank.


Después de mi hazaña que por suerte había terminado bien, me sentía capaz de todo. Es que lanzarme en parapente en la noche desde una cima y sin instructor, merecía el orgullo que percibía en cada poro. No sé si el deseo de sentirme liberado había provocado que fuera un inconsciente, a lo mejor, escapar de la muerte cuando me tenía entre sus garras tan aferrado, era como volverse poderoso e invencible. No desconocía que jugar con el destino era arriesgado. Hubiera sido terrible morir de una forma estúpida después que muchos seres habían hecho lo imposible por mí. ¿Lo hubiera intentado ahora que lo pensaba mejor? Sí, lo hubiera repetido, y ese detalle era peligroso. No arrepentirme de un acto de locura significaba que posiblemente volvería a repetir otros más.

Me levanté de la cama y después de una ducha rápida, preparé café. Por fin me digné a mirar el reloj confiado que siempre me despertaba a la misma hora. Así que mis ojos se abrieron asombrados cuando contemplé las agujas del reloj de pared de la pequeña cocina. ¿Tres y cuarto? ¿Cómo había dormido tanto? ¡Joder! ¡Qué vergüenza! Todos estarían trabajando hace muchas horas y yo como si nada, de vago.

El móvil vibró en la encimera. Volví sobre mis pasos y miré la pantalla.

Mi padre…

-Hola… -el móvil resbaló de mi mano y cayó al piso. Lo recogí y me aseguré que no se hubiera roto-. Hola… ¡Hola papá!
“¡Drank! ¡Hijo! Es la quinta vez que te llamo. Me tienes preocupado”.
-Perdón papá. El móvil estaba en la cocina y recién me levanto.
“Son las tres y pico, Drank. ¿Te sientes mal?
-No, no, descuida. Salimos con los chicos, eso es todo.
“¿Estás cuidándote?”

Arquee la ceja.

-Sí… No te preocupes.
“¿Estás abrigándote y comiendo bien?”

Rodee los ojos.

-Sí papá. ¿Qué cuentas tú?

Silencio…

-¿Papá?
“Bueno, todo bien… Yo quería preguntarte algo pero… Si te molesta o te parece mal me lo dices y ya”.

Me serví café mientras esperaba lo que diría mi padre, que por la introducción no sería algo fácil de decirme.

-Dime.
“Ehm… Si no te molesta me gustaría pasar la Navidad aquí, con Jaqueline y con Roxane… Es que nunca compartí con ellas y tú sabes…”
-Okay, si es lo que deseas –bebí un tragó de café.
“De todas formas si no estás de acuerdo…”
-Papá, haz lo que desees, de verdad. Yo estoy bien. Pasaré con amigos. No te preocupes, no estaré solo.
“¿Y con Liz? ¿Cómo está Liz?”

Mierda…

-Está bien.
“Dile que le envío muchos cariños y…”
-Se lo diré. Ahora disculpa debo irme a trabajar.
“Oh si, hijo… Te quiero”.

Silencio… Tragué saliva. La hiel de la angustia subió por mi garganta.

-Yo también, papá.

Sin terminar el café me puse el abrigo y salí al monte. Apenas abrí la puerta de la cabaña y avancé por el sendero, la noche invernal y eterna me envolvió como manto helado. Sin embargo era bella. Las estrellas titilaban con ese azul eléctrico que sólo podía admirarse en las noches límpidas y despejadas.

Mi padre había decidido pasar en Drobak la Navidad… Con ellas… Mi ciudad estaría vestida de gala. Sus luces, la cabaña de Santa Claus, los turistas, la plaza alegre y llena de risas y de jóvenes… Mis amigos… Aquellos que se preocuparon por mi salud y otros que no tuvieron tiempo de acordarse. Todos…

A mis oídos llegó por la memoria, las voces de los pescadores vendiendo el producto. El alerta de algún barco acercándose a la costa. El ruido del agua al chocar contra el muelle…

Por unos segundos quise coger mi única maleta y regresar allí. Sin embargo recorrí con la vista el paraje nocturno del bosque, y razoné que para volver a empezar debía partir de cero, arrancando de cuajo los sentimientos y aquellos hechos terribles del último tiempo.

Ahora este era mi lugar, debía transformarlo en mi lugar. Aunque el mal humor me visitara algunos días, aunque lágrimas silenciosas se escaparan cuando estuviera solo en mi habitación. No debía retroceder, avanzar era el único verbo que podía permitirme para salir de la depresión.

Salté varios montículos de troncos y escarcha y me desvié por la hilera de pinos que marcaban el sendero hacia la construcción. Allí sería la nueva Jardín de Infantes. Miré al cielo, ¡quién diría que fueran las tres de la tarde! Aún no podía acostumbrarme a esta extraña traslación del planeta que impedía ver el sol por varios meses.

De pronto la vi… Grande, amarillenta, redonda como horma de queso… Entre un claro que se abría entre las copas de los cipreses, la luna inmóvil y atrayente bañaba con la luz parte del paisaje. Me detuve… Sólo para admirarla, como quien tiene el privilegio de contemplar un milagro.

Volví a pensar en mi muerte, en el suceso de aquella noche de tormenta y en Adrien Craig y su poder… Era imposible que pudiera olvidar de un plumazo aquella escena y el suceso que me había permitido hoy por hoy, estar pisando estas tierras. Noté las manos congeladas. Había olvidado los guantes… Pero me alegré de sufrir el frío intenso entre los dedos, en mi rostro… Porque eso significaba que estaba vivo y podía sentir.

El sonido de un búho me sobresaltó. Jamás había sido miedoso pero algo de ese bosque me sobrecogió. Quizás el hecho de no pertenecer allí. Aunque, ¿cuál era mi lugar sino era aquí? Donde había encontrado el recibimiento amable y cordial de seres que no me conocían. Donde tenía trabajo y una cabaña bonita. Donde podía contar con amigos tan generosos como Louk. No… Ya no tenía otro lugar en el mundo que pudiera hacerme sentir mejor. Ni siquiera en mí querido Drobak… El lugar que me había visto nacer y crecer, pero que en el presente se había quedado sólo con mis sueños rotos. Esos sueños por los cuales jamás volvería a luchar ni a recomponer. Allí quedaron enterrados como había quedado mi madre.

-¡Ey! ¡Drank!

Giré hacia la izquierda y vi a Louk.

-Hola, lo siento, me dormí.
-No te preocupes, no he querido golpear tu puerta y despertarte. Estabas muy cansado, y nosotros podíamos arreglarnos sin ti.
-¿Ya regresan?
-¡Qué va! Comeremos un reno asado, al pobre hubo que sacrificarlo. Iba a morir de todos modos. Cayó en una trampa de osos y su herida se infectó.
-Ah…
-¡Cambia la cara, Drank!
-¿Qué cara tengo?
-Pues, parece que vienes de enterrar a alguien. Pero, ¡vamos! Acompáñame a hacer café y llenar en los termos.
-Yo puedo hacer el café. Así que ve por los termos.
-Vale.
……………………………………………………………………………………………...................

Al regresar con Louk, los chicos me convidaron con un buen trozo de la carne ahumada y exquisita. Sentados alrededor de una pequeña hoguera se habló del proyecto y del tiempo que podría estar terminado. Bernardo bromeó con Tim sobre una tal Adelaida, parecía ser la única de la reserva que tenía conocimientos sobre docencia, pero a la vez era una loba muy dulce y de poco carácter así que imaginaban que los niños terminarían atándola a un poste y jugando a los indios.

-Debemos encontrar una docente para la guardería, Bernardo –aseguró Mike.
-Tranquilo, encontraremos. Si es necesario, Sabina pondrá la solicitud en el hotel. Allí van y viene mucha gente.
-Pero no podemos traer a una extraña –agregó Tim.
-Lo sé. Aunque tendrá que ser humana, dentro de nuestra raza no veo una solución.
-Bernardo, mi chica le gustan los niños –dijo Louk-. Puedo pedirle a ella.
-No Louk, llevar adelante el jardín de infantes requiere mucho más que gustar de los niños. Debe tener conocimiento de cómo enseñar los primeros pasos en la educación. Incentivarlos. De lo contrario no conseguiremos el permiso del Estado para tener todo en regla.
-En la reserva hay muchas madres que necesitan trabajar y así poder integrarse a los humanos, Bernardo –dijo Tim-. Después de todo es tu idea. Abrirnos al mundo para poder vivir una vida con mejor calidad.
-Lo sé, créanme que lo lograremos.

De pronto, miró hacia mi espalda y se puso de pie de un salto.

-¡Pero qué hacen aquí ustedes dos!

Giré la cabeza para ver llegar a Gloria y a Ruth con gruesos abrigos.

-Mamá Sabina me dejó. Además nos acompañó Baltar hasta allí.

Pude divisar entre los pinos un hombre mayor que se alejaba.

-Gloria, hay muchos objetos que pueden dañarte alrededor, esto es una obra.
-¿Qué es una obra, Bernardo? –preguntó Ruth.
-Ay Ruth, es donde los hombres construyen cosas que no están hechas, ¿verdad? –respondió Gloria.
-Sí, algo así. Vengan aquí y siéntense cerca del fuego.

Las niñas se acomodaron sonrientes con una alegría contagiosa. Noté a Louk incómodo, parecía nervioso o disgustado.

-¿Qué tienes? –pregunté.

Bajó la vista y negó con la cabeza.

-Vamos, Louk. Dime. Te ha cambiado el semblante. ¿Es por qué las niñas están aquí? ¿Crees que es peligroso?
-No es eso…
-¿Qué es? –bajé la voz.
-Es una tontería…
-Pues, dímela igual. Soy tu amigo.

Acercó su rostro y en voz muy baja me contó…

-Es que el otro día cuando fui a ver a Bernardo por el cobro del mes… Gloria estaba con él. Ella me miró y sonrió con pena. Como si tuviera lástima de mí.
-Quizás sabe que no sabes leer.
-No, nadie lo sabe, confío en Bernardo. Es otra cosa… Ella se acercó al rato de estar allí, y me dijo algo que no entendí, pero sé que es importante.
-¿Qué te dijo?

Louk dudó, finalmente me contó discretamente.

-Antes de irme Gloria me dio un abrazo y un beso. Dijo que yo era un ser lleno de luz. Le di las gracias, pero ella me miró con pena.
-¿Entonces?
-Entonces, dijo que algún día yo no creería en mi bondad. Que dudaría de mí. Pero que no debía hacer caso. Yo no era malo… Dijo, “no lo olvides Louk. Hagas lo que hagas. Porque aunque no lo querrás, ese día estarás allí”.
-Guau… ¿Tiene siete años esa niña? ¿Qué significa?
-No lo sé Drank, es lo que me preocupa. ¿Qué es lo que haré que me hará pensar que soy malo? ¿Entiendes?
-No mucho…
-Olvídalo.
-¡Ey! Prueben el café antes de que enfríe –exclamó Mike.

Ambos lo miramos.

Louk se puso de pie y cogió los vasos que le ofrecían. Volvió al lugar y me dio uno de ellos, caliente y humeante.

Observé a Gloria jugar a “piedra papel o tijera” con Bernardo. De pronto miró hacia el bosque por unos instantes. Dijo algo a su padre y éste dirigió la vista al monte. Me miró…

Bebí un trago de café…

Gloria le preguntó algo que no llegué a escuchar pero él asintió con la cabeza. Ella se puso de pie y avanzó hacia mí. Apenas llegó a mi lado sonrió.

-Drank, hay un vampiro en el bosque.

Al principio la miré aturdido. Después caí…

Louk que la había escuchado fijó la vista hacia el oeste, entre los altos cipreses.

-Es un vampiro, veo su luz violeta desde aquí.

Dudé qué hacer… Las manos transpiraron a pesar del frío.

Gloria volvió a sentarse junto a su padre y Louk me sonrió.

-Ve, seguramente viene por ti.

Pasé la lengua por mis labios resecos.

-Yo… Yo no sé dónde se encuentra. No veo nada.

Louk se puso de pie e insistió que lo siguiera. Así lo hice, con el corazón latiéndome fuerte. A esa altura no dudaba de quien sería.

Caminó un largo trecho internándose entre los pinos. Se detuvo. Señaló hacia adelante.

-Allí, a la izquierda. En la copa del tercer ciprés.

Un nudo en la garganta me impedía decirle “gracias” pero atiné a avanzar hacia donde había señalado.

Al llegar al tercer ciprés miré hacia arriba. Aunque la luna iluminaba gran parte de alrededor, la oscuridad entre las ramas era muy densa. Imposible que con mis ojos humanos distinguiera alguna silueta.

Mi respiración se alteró por la emoción. Con la voz quebrada me animé a llamarla.

-¡Liz!

Nadie contestó. Sin embargo algo me decía que ella estaba escuchándome.

-Liz… Liz, sólo dime si estás bien…

Un leve movimiento de las ramas parecía haber sido acariciada por un viento.

Sentí a Louk aproximarse a mi espalda. Lo miré con los ojos humedecidos.

Él puso su mano en mi hombro y susurró.

-Lo siento, amigo. Ya se ha ido.
……………………………………………………………..............

Mientras nosotros adelantábamos la obra del Jardín de Infantes, Gloria se entretuvo con Ruth sentada cerca de la hoguera. Varias veces desvié la vista para observar a esa niña prodigio que según la manada en algunos años sería la encargada de guiar con su sabiduría a todos los lobos. Es que a simple vista parecía una niña normal, incluso cuando discutía por ganarle el juego de la “payana” a su amiguita. Sin embargo era cierto. Jamás palabras similares podían salir de la boca de una pequeña normal y corriente. No había duda que era especial.

Al llegar las seis en punto Bernardo y Tim decidieron seguir la tarea al otro día. De todas formas habíamos adelantado mucho y me sentía feliz de colaborar. Una y otra vez la escena del ciprés se representó en mi cerebro… Liz… Sabía que no se dejaría ver. Yo mismo le había pedido que se alejara un tiempo.

Inmerso en mi tristeza, recogimos las herramientas y fuimos ordenando los materiales de la obra. La luna se escondió tras un nubarrón sorpresivo y uno de los lobos aseguró que en horas llovería. Sinceramente no lo parecía pero no iba a poner en duda el conocimiento de alguien que había nacido y crecido en Kirkenes y rodeado de naturaleza.

Durante el regreso a las cabañas Gloria me cogió la mano y me enseñó una canción la cual no tardé en aprender. Su risa era contagiosa al igual que la de Ruth. Al llegar a mi portal, Louk se había adelantado no sabría si por el deseo de ver a July o por no enfrentarse a Gloria y sus dichos.

Ella evidentemente era muy inteligente e intuitiva. Después de ver a Louk perderse por el sendero se detuvo y me miró.

-¿Tú también me tienes miedo, Drank?
-Eres una niña encantadora, ¿cómo tenerte miedo?

Ella encogió los hombros. Tironeó suavemente mi brazo y me incliné hasta apoyar la rodilla en el suelo.

-¿Y a las leyendas? ¿Tienes miedo a las leyendas?
-No, me gustan las leyendas. ¿Quieres contarme alguna?

Pareció pensarlo dos veces aunque sonriendo se decidió a contarme según ella “la leyenda de la luna”.

-Dicen que la luna protege con su luz a los cuatro guardianes del alfa.
-¿Ah sí? ¿Son cuatro?
-Sí, uno por cada punto cordinal, perdón –rio-, cardinal.

Reí.

-Cuenta, ¿y quiénes son los guardianes del alfa?
-¡Gloria! ¡Vamos cariño, mamá nos espera! –ordenó Bernardo a una distancia.

Ella lo miró e hizo seña que aguardara. Al mirarme abrió su mano y contó usando los dedos.

-Bernardo, guardián del norte. Tim, guardián del sur, Louk, guardián del este…
-¡Gloria! Me enojaré contigo. ¡Sé obediente!

Sabina surgió entre los árboles con Yako en brazos. El portal de mi cabaña iluminaba su rostro algo enfadado.

-¡Gloria! Es hora de regresar.

Ella se acercó y me dio un beso en la mejilla.

-Te contaré otro día, Drank.
-Ah pues, aunque sea dime quien es el guardián del oeste, falta uno –sonreí.

La niña me miró. Sus ojos caramelo brillaron por la luz de mi cabaña.

-Sí, falta el guardián del oeste –señaló hacia la dirección-. El de las costas del Mar de Barents… Todo tiene que ver con todo, Drank.

La miré fijo sin entender dónde quería llegar.

-Dime, ¿quién es el guardián del oeste? –insistí.

Sonrió.

-Lo siento, Drank… El lobo blanco aún no me lo dijo.

Sabía que era yo el que había preguntado curioso, Gloria sólo había respondido antes de partir de mi cabaña y correr junto a Sabina hacia su hogar. Lo cierto que su última frase, no supe el porqué, pero erizó los cabellos de mi nuca.

NOTA: Como dice Gloria mis lectores, todo tiene que ver con todo...


12 comentarios:

  1. Uy genial capítulo . Me gusto el final y me quede con ganas de saber cual es el guardián, pero me imagino que es alguien que me cae muy bien. Veamos si acierto. Me dio pena Lenya ojala ya se encuentre con Liz Te mando un beso.

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    1. Hola Ju! Para eso nos falta un poco, pero estoy segura que lo quizás lo imaginas.Me alegro que caiga bien. Lenya ya se encontrará con Liz nuevamente. Un besazo amiga y buena semana

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  2. Que capítulo más bueno, y me encantó leer sobre el poder de Liz y ella feliz con ese don, hay Lenya angustiado por ella pero no se debe de preocupar por su amada, y bueno Gloria siempre con sus acertijos que me deja con saber más, muchas gracias Lou por el capitulo!

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    1. ¡Hola Lau! Me alegro que te haya gustado. Liz feliz con su don, todos deseamos que lo sepa dominar. Y Gloria... sin palabras, no podría agregar nada más, ¿verdad?
      Un besote reina y que pases bien.

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  3. me puedes decir cuando saldrá el siguiente, me quedé "picado", gracias por tu historia, querida amiga,,abrazos

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    1. ¡Hola Lobo! Aquí estoy y ya he visto que te he salteado, sí. Lamento haberlo hecho ya que fue sin intensión. Ante todo gracias por pasarte y seguir esta locura de mi imaginación. Te cuento, antes podía subir capi por semana pero por algún que otro problema personal que me tiene ocupada he estado escribiendo en períodos de tiempo que puedo por eso ahora me extiendo. Ojala pueda volver a subir tan a menudo ya que amo hacerlo. Calculo que lo máximo son dos semanas que me tardo.
      No sé si pasas por el face en la pag los craig. Allí o en el face de lourdes cambón generalmente aviso cuando he podido terminar capi. Si gustas fijarte por allí sabrás cuando subo. Lamentablemente ya no puedo ser dueña de mi tiempo pero bueno cosas que pasan en la vida a veces. Un beso grande querido amigo.

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    2. lamento no poder seguirte por face, realmente casi no entro, en google es donde tengo mas actividad, de todas maneras estoy pendiente de tus aportes,,,gracias

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    3. ¡Gracias a ti por tu tiempo! Un abrazo.

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  4. Ah nooooo!!! No se hace eso nena! Como nos vas a dejar asi? Picando? Aunq se cae de maduro quien es el guardian del oeste,de las costas, me moria por escucharlo de Gloria....se las trae esa niña!
    Me gusto mucho el capi muñeca, aunque me dejes penando por mas.
    Beso enorme amiga! Te quiero

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    1. ¡Hola mi sol! Ante todo gracias por hacerte el tiempo y comentar, sé que estás ocupada. Gloria es un personaje muy rico y me da para escribir mucho sobre ella, quizás más adelante haya un libro de lobos. Lo que puedo asegurarte que muy pronto llegará lo que tanto me pides sobre Ron... recordas? Así que afila los colmillos amiga. Un besote grande te quiero

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  5. Hola, Lou... Tremendo capítulo
    Liz siente que la llaman desde la costa, y que debe ir
    Me ha encantado conocer a las sirenas... Asradi, Vepar, Splash, Mily
    Siempre he imaginado a las sirenas con cola de pez... me encantan estas sirenas con piernas
    Liz dominará el mar... qué poder tan maravilloso
    Pobre ballenato... no me extraña que Liz quiera vengarlo
    Lenya ve a Liz adentrarse en el mar, y se desespera... algo muy lógico
    Bueno, Drank ha salido bien de su aventura con el parapente
    Su padre quiere pasar la Navidad con Jaqueline y su hija, Roxane... creo que a Drank no le ha gustado mucho esta idea
    La pequeña Gloria ha dejado muy preocupado a Louk porque le ha dicho algo realmente enigmático... "que hará algo malo, aunque él no es malo"
    No me imagino qué puede ser... pero estoy segura de que ocurrirá... Gloria nunca se equivoca
    Pues, querida Lou, tengo que decirte que ya te alcancé... ya estoy al día con tu fabulosa cuarta novela
    He pasado ratos muy agradables con tus maravillosos capítulos... y te felicito por ser una excelente escritora
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Para mi es un honor que una escritora tan virtuosa como tú le guste leerme. Me alegra mucho de corazón. Las sirenas son como los hombres lobos y los vampiros, tú sabes como Natasha está tras los pasos de la genética y ese posible desorden que ocurrió hace miles de años. Son encantadoras, sí. Aunque tienen temor de Liz ya que ninguna cuenta con ese poder maravillosos y peligroso a la vez.
      George está en su derecho y es normal que a Drank le mueva el piso ese amor que quiere brindarles a ellas. Fue hijo único por mucho tiempo y lo creyó así, ahora a barajar y dar de nuevo.
      Gloria que decirte... no puedo adelantar nada sobre Louk pero será tal cual lo dice ella.
      Que hayas pasado ratos agradables para mí ya está cumplido el objetivo. Gracias cariño por tu atención y amistad. Un beso enorme.

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