Saga para + 18

Iris púrpura es el cuarto libro de la saga Los Craig. Para comprender la historia y conocer los personajes es necesario partir de la lectura de Los ojos de Douglas Craig.

La saga es de género romántico paranormal. El blog contiene escenas de sexo y lenguaje adulto.

Si deseas comunicarte conmigo por dudas o pedido de archivos escribe a mi mail. Lou.


jueves, 3 de noviembre de 2016

¡Hola chicos! Sé que los sorprendo con capi nuevo. Tendrán la oportunidad de leer y quizás poder sentirse cerca de Drank y su esfuerzo por seguir luchando por ser feliz, o tal vez comprender a Liz que aunque parezca egoísta siente dolor por la decisión de su mejor amigo. Ustedes dirán. Yo escribo lo que ellos me susurran al oído, después... el resto corresponde a ustedes.

En el próximo capítulo lo que muchos estaban esperando desde Mirada Borgoña. Además, nuestra pequeña Gloria abre la boca y deja escapar esas frases que nos dejan sin respiración. Habrá que esperar para ello.

Que disfruten el capi y háganme saber si les ha gustado.Muchas gracias.


Capítulo 10
Seguir camino.

Drank.

Hoy el cielo lucía encapotado y gris. Mucho frío acorde a diciembre aunque no nevaba. Para ser justos caía agua nieve constante y la ventisca no aflojaba. Mi padre había viajado a Drobak para encontrarse con la famosa Jacqueline y para conocer a su hija ya que no había podido tener ese privilegio antes que viajáramos a Kirkenes para comenzar una nueva vida.

Douglas y su hermano Numa habían venido a visitarme hacía unos días y habían dejado la moto de un tal Anthony de los Craig para que yo la usara. Al principio me negué porque creí que era una gran responsabilidad tener un vehículo ajeno y que quizás lo necesitaría, pero ambos insistieron que el vampiro viajaba muy a menudo a Paris o a Moscú con su familia y la moto se encontraba en el garaje sin darle utilidad.

Los nietos de Adrien Craig se quedaron esa tarde conmigo y bebimos unos cafés mientras me contaban sobre el centro de Kirkenes y los nuevos horarios invernales de los negocios. Kirkenes durante la helada estación permanecería a oscuras las veinticuatro horas y supuse que debía acostumbrarme a las noches eternas al menos por un tiempo.

Ambos me caían muy bien. Un poco más Douglas que Numa pero era sólo por el hecho que el joven de ojos color sangre era más callado y parecía estudiar cada movimiento. Bueno, en realidad no sabía si deseaba chupar mi sangre, sin embargo apostaría que siendo hermano y amigo de Douglas podría ser que sintiera una pizca de celos al notar lo bien que nos llevábamos. Nadie puede negar que si eres nuevo siempre notas parte de reticencia en algún grupo, hasta que te conocen y les agradas. Porque no dudaba que yo era alguien sociable y amistoso, al menos así era yo. ¿Ahora? No sabía afirmar con seguridad. Muchos cambios en poco tiempo. Casa, familia, ciudad, amigos, salud, Liz… Liz, la cual debía olvidar por completo y quitarme la idea que estaríamos juntos.



Louk vino por mí invitándome a la reunión de hombres lobo donde se discutían una vez a la semana temas de interés. Lo acompañé no sin antes rogarle que no me hiciera partícipe de la reunión ya que no entendería nada y no era justo que alguien humano como yo se metiera a opinar. Mi flamante amigo tan alegre y extrovertido después de mandarme al cuerno insistió que si no ponía parte de mí todo se haría más difícil y que nadie se atrevería a decir ni “pío” estando Bernardo como cabeza de la reunión. Que además si se me antojaba expresar alguna idea brillante que no lo dudara y la expusiera que él iba a apoyar lo que dijera. Reí y retruqué. “calla Louk, tampoco puedes abogar por algún disparate que diga”. A lo que me contestó sonriendo, “tú no eres la clase de humano que dice idioteces”.

Cuando el reloj marcó el mediodía yo aún estaba sentado en un rincón, callado, observando y escuchando la charla de Bernardo sobre la nueva escuela en la reserva. La construcción era trabajo de un grupo de lobos incluso los asientos de los futuros niños serían comprados y traídos desde Oslo. No serían de madera sino de caño y vidrio ya que había que mantener un equilibrio con la reserva de árboles y cuidar la ecología. Todo tenía su punto justo y aquellos seres que en las historias paranormales parecían salvajes y básicos, pensaban y actuaban mejor que muchos humanos.

¿Si sabía de historias paranormales? A decir verdad por la boca de Liz. Nunca se me hubiera ocurrido comprar un libro de ese género y características.

Eché un vistazo alrededor de la sala de esa cabaña construida especialmente para reuniones. No había más que sillas y algunas mesas. Grandes ventanales en cada pared hecha de troncos. Gracias a ello podías tener la visión a la redonda del bosque. ¿Cuál sería el objetivo? ¿Estar atento a cualquiera que se aproximara ajeno a los lobos? Podría ser.

-Bebe, está caliente y es un día especial para un café.


La voz me llegó desde la izquierda. Era Tim.

Cogí la taza y sonreí.

-Gracias, está haciendo mucho frío.
-Y hará mucho más el próximo mes.

Arrimó una silla a mi lado y se sentó.

Bebí un trago y sentí el dulzor agradable a través de la garganta.

-¿Lo bebes amargo? –preguntó al ver mi imperceptible gesto.
-No, está bien, gracias.

La voz de Bernardo se escuchó en todo el salón y luego le siguieron risas. No había prestado atención pero Tim acompañó la supuesta broma riendo.

Yo estaba allí presente en esa reunión, pero a la vez no estaba allí. Era extraño. Mi cuerpo permanecía sentado en ese sitio sin embargo era como si mi alma se hubiera desprendido y andaba perdida por ahí. Bueno, perdida no. Perdida es cuando no sabes dónde está, y yo sabía… Parte en Drobak, parte en la mansión de los Craig.

-Sabes, que si necesitas hablar… Sé que tienes a Louk de amigo, pero no está demás.

Lo miré…

-Gracias. Estoy bien. Ya me acostumbraré, necesito tiempo.
-No lo dudo. Eres un humano sociable. Eso se nota. Sólo que estás… ¿Cómo decirlo? Te han ocurrido muchos hechos fuertes y para cualquiera… -dudó unos instantes, después siguió-. Muchos conocemos que escapaste de la muerte gracias a Adrien Craig… padre de Lenya y Sebastien. También sobre…
-¿Que fui pareja de Liz?

Nos miramos. Asintió.

-No te preocupes, no haré nada incorrecto e inmoral.
-No busqué el tema por esa razón.
-¿A qué temes si no es a que desate la guerra entre las dos razas?

Sonrió con pena.

-No, los vampiros y los lobos somos muy inteligentes como para enfrentarnos por un conflicto que puede solucionarse hablando y dejando las cosas claras. No… No somos humanos. Lo que me preocupa eres tú.

Bajé la cabeza después de beber un trago de café.

-¿Cómo estás respecto a ese tema? No pretendo que me cuentes lo que te haga sentir incómodo…
-Está bien, no me molesta. Gracias por preocuparte. Lo que ocurre es que ni Louk, ni tú entenderán lo que siento.
-Quizás.

Hubo un silencio entre los dos el cual aprovechamos a beber el café. Después Tim habló sobre su vida.

-Mi esposa murió en un accidente de tránsito. Estábamos esperando un bebé.

El café se me atragantó en la garganta.

-Lo siento.
-Gracias. Fue hace muchos años. Cuando ocurrió… Cuando ocurrió quise morir con ellos. Mi vida no tenía sentido, ninguno.
-Lo imagino.
-En sólo segundos me quedé sin mi hijo y sin el amor de mi vida.

Un silencio cubrió alrededor. Ya no escuchaba ni siquiera las conversaciones del resto de los lobos. De inmediato se representó la imagen de lo que habría sido para Tim ese golpe tan devastador.

-¿Cómo te sobrepusiste? –murmuré.
-De a poco. La vida te sacude pero no te deja desprovisto de todo. Te da armas para que puedas salir adelante. Sólo debes saber dónde encontrarlas y cómo usarlas.
-Sé que muchas personas deben sufrir más que yo, pero…
-Pero es difícil, lo sé… Yo… Debí entender ante todo que lo ocurrido era irreversible. Aprender a vivir con ello. Por más que llorara noches enteras y gritara mil maldiciones, ellos no volverían –tomó un respiro y continuó-. Entonces, un día, a punto de tomar una decisión trágica tuve un amigo que me sacudió.
-¿En sentido literal?

Sonrió.

-En todos los sentidos. Sí… Me dio un par de trompadas.

Reí.

-Agradezco que no recurras a eso.

Ambos nos mantuvimos en silencio, pensando quizás cada uno en su vida. Sólo cuando Sabina con los niños entró al salón levantamos la vista para verla sonriente.

Me hacía mucho bien hablar con Tim. No deseaba que termináramos la charla. Supongo que enterarme que hay seres que lo pasan muy mal y salen adelante es un aliciente si no estás atravesando tu mejor momento. Así que lo miré y le confesé el problema.

-Sigo enamorado de Liz, la amo, ella ya sabes… Ella ama a Lenya. El hecho es que no me entiende… Me gustaría que Liz comprendiera que no puedo estar a su lado sin que la piel se me erice completamente y el corazón me lata rápido. Siento que estando ella cerca y en contacto a menudo no puedo comenzar nuevamente. No quiero lastimarla y… a la vez…

Él me miró fijo unos segundos.

-¿Sabes Drank? Cuando mis seres amados fallecieron, mi suegra se refugió en mí. Venía a menudo y me hacía compañía. Sin embargo, dentro de su tristeza que de alguna forma querría compartir, no se daba cuenta que estaba siendo egoísta. Egoísta conmigo porque yo necesitaba no olvidar, pero sí recomponer mi corazón. Ver las fotos que ella me traía y las anécdotas que me contaba… No me estaba ayudando. Entonces debí tomar la horrible pero justa decisión de hacérselo saber. Créeme que me dolió más que a ella.
-¿Se alejó de ti?
-No del todo. Al menos dejó de visitarme por un tiempo. Volvimos a encontrarnos y hasta pudimos conversar de mi esposa. Porque ya estaba recuperado del dolor, aunque no quiere decir que olvides, aprendes a quedarte con lo bueno que la vida te regaló, así sea por el tiempo que sea. Y me pregunté… ¿Hubiera sido mejor no haberla conocido nunca? No, no hubiera sido mejor. La amé y fueron tiempos inolvidables por más dolor que sentí cuando partió. Te pregunto, ¿vale la pena lo vivido con ella aunque sepas que ella jamás será tuya otra vez?
-Sí, valió la pena.
-Habla con ella.
-No sé cómo tomaría Liz…
-Pues, toma el toro por las astas, porque te diré una cosa, la familia y los amigos siempre harán cosas por ti y te apoyarán pero nadie, escucha bien, nadie mejor que tú cuando se trate de salir adelante.
-¡Holaaaa Drank!

La voz cantarina de Gloria me hizo sonreír. Corrió hacia mí con una alegría contagiosa.

-¡Hola hermosa!

Tim se hizo el ofendido.

-Oyee, ¿yo estoy pintado?

La niña se detuvo frente a nosotros y lo miró levantando la ceja.

-También te he saludado, Tim. Tú no me has escuchado.
-Mmm… No sé.
-Sí que te saludé –Gloría pateó el piso enojada.
-Okay, okay –rio Tim- te creo, te creo.

Sabina llegó hasta nosotros con Yako en brazos. Nos pusimos de pie.

-Dios, ¡cómo pesa este crío!

Reímos.

-¿Por qué no te sientas? Te traeré un café.
-Oh no Tim, debo ir de compras al centro de Kirkenes, Bernardo dijo que la reunión terminaría cerca de la una y… –echó un vistazo a su marido que parecía muy ensimismado en unos planos junto a tres lobos-. Buenooo, okay, te agradezco ese café.
-Vale.

Sabina se sentó a mi lado y los ojos canelas de su niño me miraron sorprendidos. De inmediato estiró su manito y rozó mis cabellos intentando coger un mechón.

Reímos.

-Creo que le llama la atención tu color, es parecido al de su hermana.
-Cierto.

Cogí su mano tan pequeña y regordeta y la acaricié entre mis dedos. Rio ante las cosquillas.

-Ey, Yako, ¿qué está haciendo Drank? ¿Cosquillas? Mira a papá –sentó al niño en sus rodillas-, llámalo fuerte, anda, a ver si conseguimos ir a comprar.

Sonreí.

De pronto presentí la mirada de Gloria en mí. Desvié la vista de Bernardo que ahora hablaba apartado con Louk y efectivamente un par de ojos caramelo me miraban fijos.

En cuanto mi mirada se cruzó con la de la niña sonreí.

-Tú, ¿qué tal el colegio?
-Drank, no voy al colegio, es invierno.
-Ah, perdón –reí.
-¿De dónde vienes se va al colegio en invierno?
-No, tienes razón es igual que aquí.
-Lo ves, no es tan diferente…

Dudé si se refería a todo lo que incluía Drobak y Kirkenes. Me dio esa sensación.

Louk llegó enfadado.

-Vamos, debo ir a Kirkenes para encargar varios objetos para las aulas.
-Okay.

Me puse de pie.

-Louk, ¿por qué no esperas y te alcanzamos con Bernardo? Nosotros debemos ir al centro.
-No gracias Sabina, iré por mi cuenta.

Lo seguí apresurado hasta la puerta hasta que se detuvo ante la voz de Bernardo.

-¡Louk! ¡Piensa lo que te he dicho!

Mi amigo rodó los ojos.

-¡Y no me rodees los ojos, jovencito! ¡Lo digo por tu bien!

Salimos de allí casi volando. Por el camino blanco de nieve me animé a preguntarle el motivo de su enojo, pero encogió los hombros y bufó.

-Tonterías de Bernardo.
-Okay… Hoy es mi día libre pero si quieres te acompaño al centro de Kirkenes. No tengo nada que hacer.
-Vale, vamos por mi furgoneta.
……………………………………………………….....................


Ya en el centro compramos varias cosas que Bernardo necesitaba para comenzar a armar las aulas aunque fuera los últimos detalles como pizarras, cajas de tizas, papel oficio, carpetas y rollos de papeles celofán de colores. Cargamos en la furgoneta y decidimos comer algo en un restaurante pequeño al que Look nunca había visitado. Ya sentados junto a una ventana que daba a la avenida principal mirábamos la lista que nos había dejado el mozo. De inmediato me decidí por hamburguesas con tomate, lechuga, huevo, y patatas fritas, me encantaban. Louk se mantuvo mirando la lista recorriendo con los ojos una y otra vez sin decidirse.

El mozo llegó y le dije que deseaba, pero él me preguntó por el código de la orden. Busqué el número correspondiente a las hamburguesas y después a las patatas fritas.

-El 12 y el 24, gracias.

Louk miró la lista sin decidirse aún.

-Fíjate lo que quieras y dile el número que tiene al lado –dije impaciente.

Finalmente cerró la lista.

-Pediré lo mismo que él –ordenó al mozo.
-Muy bien, caballeros.

Cuando el mozo se fue, reí.

-Oye, por un momento creí que no sabías leer.

Bajó la vista y murmuró.

-No sé leer.

Quedé sin palabras… Aunque por suerte reaccioné rápido.

-Bueno, tampoco es la muerte de nadie.

Me miró y sonrió burlón.

-Lo que más me gusta de ti como amigo es que no sabes mentir ni disimular.

Bajé la vista, encogí los hombros y volví a mirarlo.

-Dije la verdad, no es la muerte de nadie… Cierto que es extraño en estos tiempos… ¿Por qué no aprendiste? ¿No has querido?
-Antes cuando era niño sí, pero no me daba la cabeza… Después, me dio vergüenza ir al colegio de tan mayor.
-Son tonterías. Debiste buscar a alguien que te diera clases particulares.
-No tengo memoria, al menos para aprender y retener. Eso dijeron los médicos a mis padres.
-Pero si tú eres muy inteligente, Louk. Quizás tenías un problema pero con esfuerzo…

Negó con la cabeza rotundamente.

-No deseo que nadie se burle de mí cuando intente enseñarme hasta a deletrear.

El mozo trajo el pedido, poco después se retiró y volví a insistir.

-Oye, ¿tú crees que yo me burlaría de ti?
-No.
-Entonces seré yo quien te enseñe.
-Tú tienes mucho que hacer como yo, no estamos para perder el tiempo.
-No estaría perdiendo el tiempo, ayudar a un amigo no es perder el tiempo. Además siempre hay un hueco en el día. Es importante, Louk. ¿Bernardo, lo sabe?
-Sí, siempre está diciéndome que lo intente. Eso estaba diciéndome antes de salir de la reunión. Lo sabe mi chica y mi abuela, ahora tú.
-Debes intentarlo, no tengas miedo. Se te abrirá un mundo nuevo y maravilloso.
-Lo sé. No… No por ahora yo… prefiero no intentarlo. Si no llegara a poder…
-¡Cómo que no podrás! Sí podrás aunque te lleve un año o dos, lo que sea.

Sonrió.

-Déjame pensarlo.
-No me engañes. A pesar del poco tiempo creo que somos amigos de los buenos, ¿o me equivoco?

Se apresuró a afirmar.

-No lo dudes. Lo supe en cuanto te conocí.

…………………………………………………………....................

Louk me dejó cerca de casa y arrancó el motor siguiendo el sendero irregular a la izquierda donde se hallaba la cabaña de July. Posiblemente pasarían juntos el resto del día como los enamorados que eran. Yo… Quizás viera un poco de TV. Una de las primeras adquisiciones que decidí comprar con el flamante sueldo. Mi amigo dijo que llevaría las compras a Bernardo más tarde porque necesitaba hablar con él. Quizás sobre el tema de aprender a leer y escribir, así que creí conveniente no insistir en ayudarlo a descargar.

Caminé saltando entre las matas congeladas sólo escuchando el quiebre bajo mis botas de algunas ramas caídas desde la última tormenta. Después, silencio… Mucho silencio… En las madrigueras las hembras de distintas especies esperarían la llegada de la primavera para salir a mostrar sus crías con orgullo. Entonces, estas vastas tierras ahora cubiertas de blanco con la noche pintada en el cielo se tornarían en colores verdes en distintos tonos, y el sol, astro rey, se dejaría ver por fin. ¿Qué sería de mi vida en estas tierras tan particulares llenas de licántropos, e historias y leyendas misteriosas? ¿Qué sería de mí, un humano entre tantos seres diferentes?

Me detuve sintiendo una brisa helada que venía del oeste, donde el mar furioso golpearía contra las rocas milenarias.  Bajé la vista, observé mis botas hundirse en la fina capa de nieve. Bajo el manto inmaculado, la tierra… cubierta pero existente. Estaba allí, esperando la estación del deshielo para mostrarse con todos los nutrientes y brotes que guardaría cada año celosamente. Allí, bajo ella, hubiera estado yo… Muerto. Sin disfrutar lo que ahora mis ojos contemplaban aunque fuera este paisaje estático y helado. Si la enfermedad hubiera triunfado, si Lenya no se hubiera sacrificado, si Adrien no hubiera querido… nunca hubiera salido de Drobak ni pisado Kirkenes… ¿Valía la pena seguir caminando por este mundo como autómata, sin ilusiones? Quería creer que sí.

Recordé las palabras de Tim… Había que salir de las terribles pruebas de la vida. Siempre con entereza y honor. ¿Acaso yo no había vivido de esa forma? ¿Por qué costaba tanto continuar con mis reglas? ¿Por qué el juego había cambiado? No… Algunas de esas personas habían cambiado. Ya no serían las mismas para uno. Por más dolor que nos causara era como decía Tim. No podía quedarme a llorar por lo inevitable. Y el amor de Liz por su vampiro, era algo inevitable.

Era yo que debía apartarme y seguir camino de una buena vez. Sin embargo, sentía que algo aún no me permitía sentirme libre al margen de seguir amándola y que no podría hacerlo solo. Debía enfrentar y hablar claro porque para este paso tan doloroso necesitaba su ayuda.

Al dejar atrás los pinos más altos, la luz de mi cabaña iluminaba aquel pequeño jardín improvisado.  Mi padre se empecinó en plantar diez violetas de los Alpes bajo la ventana para darle un toque de alegría pero no había surtido efecto y los retoños no prendieron.

Pero quien estaba plantada como soldado haciendo guardia en mi puerta era Bua, una bella chica de cabellos largos y ojos castaños, bueno… Una bella loba. Bua era la tercera hija y la única hembra de cinco hermanos. Algunos trabajaban en la construcción. Parecían ser una familia muy unida y afectuosa.

Como escuchando mis pisadas, esas que a mis oídos les era imposible percibir, giró su perfil iluminado por la lamparilla del portal y me miró avanzar.

No distinguí si sonreía, lo adiviné.

Ya Louk me había comentado que algunas de las lobas estaba tras de mí, y que una de ellas era Bua. No pregunté a mi amigo como lo haría cualquier hombre, “¿y qué tal está?” O aunque sea, “háblame un poco sobre ella”. No… La verdad que no me interesaba demasiado enredarme en amoríos. Sin embargo, ese día Tim me había dejado una enseñanza  a la que no pensaba desaprovechar. Yo sí creía en el destino. Estaba convencido que en la vida hay hechos que te llegan por una causa. Quizás mi enfermedad me hubiera abatido y yo no existiría si Liz no hubiera tenido a Lenya a su lado, amándola tanto. Quizás él debió cruzarse no sólo para hacerla feliz sino para salvarme de la muerte. Por eso creía que Tim no se había sentado junto a mí por pura casualidad. Algo o alguien lo llevó a hablar conmigo, a contarme su historia, y a recordarme la conjugación del verbo “luchar”.

Llegué hasta la puerta de mi cabaña apresurando el paso. Ella quitó sus manos de los bolsillos de su abrigo y acomodó el cabello caoba bajo la gorra.

-Hola Drank.
-Hola Bua. ¿Qué haces por aquí? ¿Me esperabas?

Ella asintió con la cabeza sin dejar de sonreír. Al acercarme el perfume a violetas inundó mi nariz. Era delicioso.

No sabía que decir, creo que la falta de entrenamiento aunque Nina había estado muchas veces conmigo me superó. Pues, invitarla a entrar a casa era lo más lógico. Hacía frío, parecía de noche aunque serían las cinco de la tarde, y no daba para tener una dama de pie aunque se quedara poco tiempo.

-¿Quieres pasar?
-Gracias. Louk me dijo que habías llegado con él hace un rato.
-¿Louk? ¿Cómo hiciste para llegar hasta aquí antes que yo?

Bua rio.

-Tomé un atajo por el monte, además… corro rápido –guiñó un ojo de largas pestañas.

Sonreí.

-Lo había olvidado. Eres una loba.
-Sí. Pero me gustaría que te olvidaras que somos tan distintos –sus ojos destellaron brillo-. Quiero decir, podemos ser amigos como cualquiera de los humanos.
-Claro –sonreí.

En ese instante una voz atravesó el bosque llamándome. La piel se me erizó por completo, la respiración se detuvo, la garganta se secó…

-¡Draaaank!

No giré a mis espaldas de inmediato. Quedé petrificado al escuchar su voz. Liz…

-Creo que te buscan –murmuró Bua.

Asentí con la cabeza tragando saliva y giré lentamente para contemplarla correr hacia mí.

-Mejor me voy –dijo Bua.

La miré con súplica.

-No, quédate por favor.

Caminé hacia Liz mientras ella llegaba con esa alegría desbordante y contagiosa que tenía siempre.

-¡Hola!

Me dio un beso en la mejilla y me miró sonriente.

-¿Qué haces aquí? Digo… A esta hora… Con esta oscuridad.

Ella rio.

-Drank, si espero a que salga el sol para visitarte no te veré en meses.
-Ah sí… Pero… Sucede que…
-¿Sucede qué?

Titubee, joder era difícil.

-Ah, ya sé. Mira, Lenya sabe que estoy aquí. No te preocupes. No me puso objeción para visitar a mi amigo.
-Comprendo… De todas formas no sabía que vendrías y…

Liz espió por mi costado derecho.

-Oh, lo siento, tienes compañía. Perdón, debí avisar pero como no contestas el móvil ni respondes mis mensajes.
-Es que he estado ocupado.
-Drank… No me mientas, a mí no. Sé que te incomoda por Lenya pero de verdad que está todo más que claro y…
-No, no está claro –la interrumpí.
-No entiendo.

Bajé la mirada.

-Dime, la verdad. ¿Cuál es el problema que venga a visitarte? Si tienes una novia celosa pues ya le dices que no te desprenderás de tu amiga.
-No tengo novias mucho menos celosas. Es que…
-¿Es qué?
-Yo… Necesito que me des un tiempo para poder olvidarte, me refiero… A vivir sabiendo que no me amas ni me amarás jamás.
-Pero… Drank… Yo creí que…
-Creíste mal, Liz. Es cierto que yo no he insistido contigo pero no se trata de lo que ya no siento por ti porque sigo enamorado como el primer día. Sólo se trata de hacer lo correcto con alguien que me salvó la vida.

Ella me quedó mirando.

-Drank, ¿qué estás intentando decirme? ¿No me quieres ver?

Mis ojos estaban fijos en sus ojos. Era tan difícil pronunciar aquellas palabras que a la vez me partían el corazón en mil pedazos. Estaba rechazando al amor de mi vida. Estaba pidiéndole que no nos viéramos por quien sabe cuánto tiempo.

-Sí, Liz. Estoy pidiéndote que no nos veamos por un tiempo.

El azul de su mirada se humedeció.

-No puedes pedirme eso.
-Sí, puedo. Tengo derecho a ser feliz.
-¿Y yo te hago daño?
-Sí. Sin quererlo pero me lo haces.
-No puede ser… No puedo creer que después de…

La miré fijo.

-Dilo, ¿después que hiciste tanto por mí?

Negó con la cabeza mientras las primeras lágrimas rodaban por sus mejillas.

No pude con el impulso y me acerqué para abrazarla, pero ella se echó atrás.

-No me toques. Eres un egoísta.
-¿Yo, egoísta? No, Liz. Yo sólo quiero ser feliz y para eso necesito arrancarte de mi corazón.
-¡Tú no sabes lo que te quiero, Drank! ¡Nunca vas a saber lo que sentí cuando leí esos malditos análisis que mostraban tu mínima probabilidad de vida! ¡Tú no sabes lo que he sufrido! ¡Eres injusto!
-¿Injusto? ¡Tú eres la que no sabe lo que es contar los días para verte desde que abandonaste Drobak con tu hermana! ¡Tú no entiendes lo que es escuchar a la mujer que amas como se enamoró perdidamente de otro ser! ¡Cómo es imaginarla en otros brazos noche tras noche! ¡Tú eres la que nunca sabrá lo que es renunciar sin la menor queja y absoluta resignación al amor de tu vida! ¡Maldita sea, Liz! ¿Por qué no me entiendes?

Me miró por unos segundos con rabia, después con tristeza e impotencia. Se secó las lágrimas y respiró ´profundo.

-Muy bien, si eso es lo que quieres. No me volverás a ver.
-Liz… Por favor…

Giró y echó a correr por el sendero.

Por poco, por muy poco no salí tras ella. ¿Pero acaso no era lo que le había pedido?

Miré hacia mis espaldas. Bua estaba sentada en los escalones de troncos del portal.

Cerré los ojos… ¿Esta había sido la parte más difícil? Imposible saberlo. Porque para eso debía dejar pasar el tiempo y hoy sólo sentía ganas de morir.
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Bua se ofreció a preparar café mientras me dejaba caer en el sillón. Tenía necesidad de explicarle a Liz que no era desagradecido y que nunca olvidaría todo lo que había hecho por mí. Sin embargo no se trataba de olvidarme de ella para siempre, de hecho jamás podría. Sólo quería la oportunidad de intentar rehacer mi vida sin esos sueños que una y otra vez me habían acompañado. Ella siendo mi mujer. Ella vestida de blanco caminando hacia mí en el altar. Ella siendo la madre de mis hijos. Ella… en mi cama entre mis brazos.

Es que era casi la mitad de mi vida pensando en ella y por ella. Dios… ¿Cómo lo lograría?

Bua se sentó a mi lado y depositó su taza de café. Me ofreció la otra taza y sonrió.

-Ánimo. Las tormentas pasan. Los enamorados se reconcilian si en verdad se aman.

La miré arqueando una ceja.

-No, yo no soy su novio. Ella es mi amiga, bueno… para mí lo sigue siendo. No sé si para Liz lo soy después de lo que le dije.
-Ah… Creí que estabas enamorado por cómo te pusiste al escuchar su voz.

Bajé la cabeza y bebí un sorbo.

-Está muy rico.
-Gracias.
-¿Encontraste los filtros? Ni siquiera te he dicho donde estaban las tazas.
-Sé buscar por mí sola.

Sonreí.

Me recosté en el sofá con la vista clavada en mi taza.

-Sucede que tienes razón.
-¿Sobre qué?
-Estoy enamorado de Liz, pero ella no. Así que después que fuimos pareja por dos años, hace tiempo, ella siguió con su vida y yo…
-Y tú pensando en ella.
-Sí.
-Drank, de todas formas uno nunca sabe. Quizás con el tiempo.
-No, el tiempo es a lo que apelo pero no para volver con ella. Liz sabe lo que quiere, y lo que quiere es Lenya Craig.
-¿Lenya Craig?
-Sí, ella es su pareja actual.
-¡Caramba! No te has buscado rival.
-No se trata de saber que soy un simple humano frente a un vampiro poderoso. Él… Él se sacrificó por mí. Bueno, por Liz, salvándome la vida.
-Entonces… ¿Es cierto lo que dicen sobre Adrien? ¿Te salvó de la muerte a pedido de su hijo?
-Sí, es verdad.
-Ahora me cierra todo. Entiendo tu proceder y te admiro. Además Lenya se merece que no lo traicionen.
-¿Sabes mucho sobre él?
-Algo…
-¿Por ejemplo?
-Es hijo de Adrien Craig, es menor que Sebastien. Pero no fue reconocido por su padre. Creo que fue concebido por una vampiresa hechicera de gran poder. Ella vivió alejada del líder de los vampiros por lo tanto Lenya creció al margen del núcleo familiar. No sé si hubo resentimiento, pero lo que se sabe es que los hermanos se quieren y al parecer pudo olvidar todo lo malo de su pasado sin rencor.
-Ajá… Me lo pintas como el mejor de los vampiros.
-No sé si es el mejor. Los Craig en general tienen fama de ser justos y sociables. Él parece no ser la excepción.
-Comprendo.
-¡Pero cuenta! ¿Cómo ha sido estar frente a Adrien? ¿Cómo es? ¿Fue amable?
-Diría que sí. Después de todo yo era el ex novio de su nuera –sonreí e hice memoria-. Adrien es muy alto, de cabellos largos y blancos. Tiene voz grave, profunda. Parece que al hablar te traspasa los oídos pero como si fuera a la vez una melodía. Sus ojos eran grises, gris plata…
-Dicen que era muy sabio. Él fue el encargado de mantener la paz entre vampiros y lobos por encima de cualquier pleito, incluso cuando Sabina se enredó con Sebastien y tuvieron a Douglas. Por supuesto esa parte me la contaron mis hermanos, yo era muy pequeña. Tengo veinticuatro años.
-Parece de menos edad.
-Tú sí que sabes ser encantador con una hembra.

Reímos.

Bebí dos tragos de café y la miré.

-Muy buen café.
-Gracias… Cuéntame de ti.
-¿De mí? No tengo mucho de interesante.

Sus ojos me recorrieron en segundos.

-Yo diría todo lo contrario. Tienes mucho de interesante.

Nos miramos en silencio. Después bajé la vista fijándola en la taza.

-No sé si soy buena compañía para ti, esta noche. No quiero hacerte perder tu tiempo.
-Eso lo decidiré yo, humano… Hermoso humano…

Reí. No sé si de nervios, si por no saber qué diablos decir. Joder… Liz me había convertido en un inútil conquistador.

Ella intuyó mi incomodidad y no quiso presionarme, cuestión que agradecí. Bebió el café y continuó con la charla amena.

-¿Tu padre partió a Drobak?
-Sí.
-¿No quisiste acompañarlo? Bernardo te hubiera dado unos días, nuestro alfa es muy gentil.
-Lo sé. No… Es que… Mi padre fue por un motivo especial. Quería conocer a su hija… A mi hermana, mi media hermana.
-¿En serio? ¿Tienes una hermana?
-Larga historia.
-Pues haré más café.

Sonreí mientras se ponía de pie. Alcé la vista con disimulo para deleitarme con ese movimiento de sus caderas en esos jeans tan bien enfundados.

Suspiré… Dios… ¿Era una oportunidad para intentar salir de esta tristeza? ¿Por qué no?

Bua gritó desde la cocina.

-Oyee, ¿quieres que lleve estos bollitos de miel? Mañana no sabrán tan tiernos.
-Por supuesto, tráelos.

Al regresar con las tazas de café en sus manos y la bolsa de bollitos colgando de su boca me apresuré ayudarla y cogí una de las tazas.

-Gracias.

Volvimos a sentarnos y ella dejó la bolsa en la mesa de living después de coger un bollo.

-Lo siento si parezco atrevida pero el frío me dio hambre.
-No te preocupes, me gusta que seas así, tan…
-¿Confianzuda?
-Nooo –reí.
-Déjalo así –rio.
-Antes de irte por el café… dijiste que Bernardo es el alfa –indagué.
-Sí.
-Ah… Lo que ocurre es que escuché por ahí que quien era en realidad…
-¿Gloria?
-Sí, la niña tan bonita y simpática.
-Sí, eso dicen. Sin embargo no se sabrá aún. Ella debe llegar a la adolescencia para comenzar su primera transformación. Aunque muchos hechos indican que lo será. Entonces Bernardo habrá sido su guardián.
-¿Qué hechos?
-Gloria tiene un don especial para ver las cosas antes de tiempo. Premoniciones. Ella asegura que el lobo blanco, el espíritu de los lobos le dice lo que ocurrirá.
-¿Y ya ha ocurrido de que esos hechos se cumplan?
-Sí. Pero no lo dice claramente. ¿Cómo explicarte? Mmm…
-¿Lo deja entrever?
-Algo así. Ella fue quien vio antes de tiempo como Hans, hijo del Chamán iba a morir.
-¿Hans?
-Sí, un hombre lobo malvado.
-¿Cómo murió?
-De un balazo.
-¿Quién lo mató y por qué? -bebí el café.

Bua me miró por unos segundos. Después depositó la taza en la mesa y se sentó como un hindú sobre el sofá.

-Lo mató Liz.
-¿Qué?
-Sí, lo asesinó de un tiro en el momento en que Hans iba a disparar a Lenya a traición.
-Vaya… ¡Cuántas cosas ignoro que han pasado!
-Me encantará contártelas todas.
-¡Qué bien! Sinceramente es agradable tu compañía. Gracias por quedarte.

Las dos horas que siguieron la loba me puso al tanto de muchos hechos ocurridos en la reserva. Me impactó saber que Liz se había jugado por Lenya de esa forma aunque a decir verdad conociéndola como la conocía no me extrañaba después de todo. Ella era así. Se brindaba entera… ¿Cómo estaría sufriendo por lo que le había dicho? Quizás Lenya la consolaría diciéndole la clase de humano que era. La había echado para no sufrir su desamor. Ella no tenía la culpa de lo que yo sentía…

Apenas cuando el remordimiento comenzaba a ganarme otra vez, unos dedos tibios y suaves acariciaron mi barba incipiente.

-No estés triste.

Sonreí.

-Antes de que pienses que estoy aprovechándome de ti te diré… Te diré que tienes razón. Me gustaría aprovecharme de ti.

Reí. Ella también aunque su risa se apagó de un soplo mientras se hundía en mi mirada.

-Yo no lo llamaría aprovecharse –murmuré sintiendo sus dedos finos sobre mis labios.
-Llegar hasta aquí con la idea de meterme en tu cama lo llamaría aprovecharse.

Miré sus labios, rellenos, húmedos…

-No, si yo lo deseo también.

El impulso de besarnos fue mutuo. El beso fue ansioso, demoledor, salvaje. Una de sus manos en mi nuca me tenía atrapado en la posición perfecta para llegar con mi lengua a recorrer su boca cada centímetro.

La atraje de la cintura y acaricié su espalda caliente a través de la tela de algodón. Mi cuerpo reaccionó ante tanta ausencia de caricias y de contacto femenino. Mis hormonas despertaron una por una hasta preparar mi cuerpo para el placer. Gimió y eso me encendió más. Nina me había deseado pero la loba que tenía entre mis brazos era algo especial. Guio mi mano hasta uno de sus pechos perfectos, deslizando sus labios por mi cuello erizándose cada poro de mi piel.
Jadee dejando escapar el aire por la boca. Mi respiración se había vuelto entrecortada y sólo deseaba hundirme en ella.

Se separó unos centímetros para tomar aliento y murmuró contra mis labios.

-No me tengas miedo. Soy igual que cualquier hembra humana. No encontrarás diferencia.


Su boca devoró la mía y me dejé llevar por el deseo reprimido. Yo diría que me abandoné… Esa noche me abandoné a cualquier cosa que ocurriera. Mi cuerpo era mío pero sentía que no me pertenecía. Que sólo estaba satisfaciendo ese deseo animal y nada más. Lo cierto que al despertar en la cama junto a ella, desnudos y agotados, supe que había dado un gran paso para intentar salir de la desdicha, pero que no significaba haber curado mi corazón. Eso… Eso llevaría mucho tiempo.


NOTA: No sé ustedes pero mi conclusión es que las lobas son muy rápidas, jajajaja. En cuanto a la imagen de Drank, sin palabras...
 Un beso a todos los lectores.








7 comentarios:

  1. Ufffff a ver....tanto que decir al respecto. Primero...como entiendo a Dank! La necesidad de cortar de raiz con todo lo que te ata a un pasado feliz pero doloroso. Es una situacion dificil pero supongo q a la larga Liz entendera, despues de todo lo quiere, no como el espera es cierto, pero lo quiere. Ojala el enojo se le pase pronto. En cuanto a Bua...quien la culpa??? Yo tambien me hubiera tirado como en la playa a la boca de ese bombon, bastante se aguanto no?? Si hasta lo escucho penar y todo! jajaja
    Me encanto el capi amiga, como siempre....quiero mas!!!
    Besote!

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  2. Uy genial capítulo me dio pena la decisión de Drank espero que lIz lo entienda y que loba más rápida ojala no le haga daño a Drank. Buen fin de semana

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  3. Si las lobas son bien rápidas jajaja...bueno sea como sean las cosas a Liz le dolió lo que Drank le dijo y ella nunca lo quiso herir a propósito, a ver si esa separación es para bien o para mal, ellos son muy buenos amigos y perder esa amistad sería muy duro, gracias Lou linda por el capitulo, saludos!

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  4. Muy bien por dar, pero tenia la sensación de que entre la goluver y dar k habría química a la larga

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    1. Hola Claudia! Yo creo que no andas muy lejos... tibio tibio. un besazo y gracias por comentar.

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  5. Bueno, lo que Tim le cuenta a Drank ya me parece muy grave... que un maldito accidente se lleve a la persona que amas prefiero no imaginarlo... creo que no debe existir dolor más fuerte
    Me ha encantado que Drank quiera enseñar a leer a Louk... creo que Louk por supuesto que aprenderá
    Sí, Drank y Bua se han acostado y se han desahogado... pero eso no es amor
    Me parece bien que George se vaya a Drobak a conocer a su hija
    Ya veo que Liz se lo ha tomado muy mal... pero creo que Drank tiene razón... necesita tiempo, un poco de distancia, para después poder ser amigos... para entender que si Liz fuese la mujer de su vida le correspondería
    Otro capítulo encantador, Lou
    Besos

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    1. ¡Hola cielo1 Gracias por tus comentarios bellos. Tim ha sufrido mucho, veremos si la autora más adelante le busca una solución...
      Louk es un joven sincero y será un gran amigo para Drank, lo necesita. Está muy sólo y el desarraigo y desamor juntos son una bomba si no cuentas con amigos.
      George intenta recuperar algo de ese tiempo que les debe a esa mujer que amo y esa hija que aprenderá a conocer.
      Liz se lo ha tomado fatal, pero es bueno que Drank le haya dicho la verda, y como son las cosas, ya entenderá.
      Bua sólo es entretenimiento, lo bueno que ambos lo tienen claro, quizás para curar su corazón haga falta tiempo, y otra persona...
      Un besote grande amiga y gracias como siempre.

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